Un paciente llegó a la consulta con una «emergencia dental»: ¡su empaste se había caído por culpa de un chicle! Resulta que llevaba masticando el mismo chicle (sin azúcar, eso sí) durante tres horas seguidas mientras trabajaba. Al final, el empaste salió pegadito al chicle, como un premio sorpresa.
El pobre pensaba que los chicles sin azúcar eran 100% inofensivos, pero… ¡sorpresa! Masticar algo durante horas, aunque no lleve azúcar, puede afectar empastes, coronas e incluso la articulación de la mandíbula.
Consejo rápido: ¿Chicle sin azúcar? Sí, pero con moderación.
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Máximo 10-15 minutos para evitar sobrecargar la mandíbula.
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Mejor después de comer para estimular la saliva y limpiar restos de comida.
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Si tienes empastes o ortodoncia, mejor opta por otras alternativas como enjuagues.
Fuente: Journal of Clinical Periodontology, 2023 – Efectos de la masticación prolongada en restauraciones dentales
