Una paciente mayor volvió a la clínica diciendo que sus férulas de blanqueamiento no le entraban. Los profesionales sorprendidos, le preguntaron cómo las usaba. La paciente, con toda confianza, sacó de la bolsa no sólo las férulas… sino también el modelo de escayola sobre el que fueron fabricadas, y explicó que intentaba ponerse todo el bloque en la boca. Su dentista aclaró entre risas mal contenidas que únicamente debía usar las férulas transparentes, nunca el modelo, y con mucho tacto le enseñó cómo ponérselas correctamente.
Consejo práctico: Si tienes férulas o algún aparato removible, consulta siempre cómo se usan. Una explicación práctica y tranquila puede evitar malentendidos y hacer que el tratamiento sea más cómodo y efectivo para ti.
La comunicación con tu dentista es clave, incluso cuando algo parezca obvio.
